Palermo: Chicos que roban causan temor en una escuela de la zona

Una nota publicada en La Nación cuenta que el temor a la inseguridad con el que conviven, casi a diario, los jóvenes estudiantes del colegio Espíritu Santo, del barrio de Palermo, se apoderó de padres y autoridades. Denuncian que hace un mes aumentó el número de robos violentos a alumnos de los niveles primario y secundario de esa institución. Los jóvenes delincuentes, de entre 12 y 15 años, atacan en banda a sus pares con armas y hasta con reglas escolares partidas y se apropian de dinero, celulares y zapatillas.

Uno de los últimos hechos que alertaron a la comunidad local ocurrió el lunes pasado en el cruce de Acuña de Figueroa y Costa Rica, a 50 metros del Centro Educativo Arquidiocesano Espíritu Santo, adonde asisten, entre todos los niveles y turnos, unos 750 alumnos. Una chica de 13 años fue amenazada por dos adolescentes de casi su misma edad que le exigían que les entregara el teléfono. Justo en ese momento el padre de la niña, que iba a buscar al hermano de ella a la salida del colegio, observó la situación y logró retener a los jóvenes delincuentes.

Laura Díaz, madre de una estudiante, agregó a que los ladrones le dijeron al hombre: “En dos horas nos largan”. Indignados, los padres se manifestaron ayer frente a la institución. No se trató del único caso violento ocurrido en las últimas semanas.

Los robos se registran casi a diario, denunciaron los padres de manera enfática. Y no hay horario para los hechos delictivos que acechan a los vecinos de Palermo en general y son protagonizados por “banditas” de chicos que luego se juntan en la plaza Unidad Latinoamericana, ubicada a media cuadra de la escuela.

El mes pasado, el hijo mayor de Justo -prefirió no dar a conocer su apellido por temor- fue atacado por un adolescente en la esquina de Salguero y Costa Rica, a dos cuadras del colegio Espíritu Santo. Entre la víctima, de 14 años, y el agresor no había diferencia de edad. Primero, el ladrón le pidió dinero “para un sándwich”; sin esperar respuesta, el delincuente abrazó al chico por detrás y con un objeto punzante lo amenazó con que le cortaría el cuello si no le entregaba el teléfono celular.

“Mi hijo logró darse vuelta y ahí vio que el ladrón tenía una regla cortada que sacaba por debajo de la manga y que con eso lo quería lastimar”, contó su papá, Justo, a LA NACION. Al día siguiente, el hombre se enteró de que el mismo agresor había atacado, con similar proceder, a alumnos de la institución ubicada en Acuña de Figueroa. “Este chico fue detenido, pero en poco tiempo queda liberado; mi nene, en tanto, camina con miedo”, agregó.

“En algo estamos fallando como sociedad para que los chicos salgan a robar en vez de ir al colegio”, se lamentó otro padre.