Se supo que los adolescentes se encontraban festejando la consagración de un título de rugby de inferiores, a escasos metros de la comisaría 53ª, la cual según testigos nunca intercedió. Los vigiladores de los edificios adyacentes indicaron que llamaron al 911 pero nadie contestaba. Sólo uno de ellos accionó la alarma de Prosegur, cuyos agentes llegaron una hora después de haberse cometido los incidentes.