El “Hospital de estatuas” que funciona en Palermo

EstatuasBrazos estropeados, narices rotas, manos quebradas, son apenas algunos de los daños que sufren las esculturas de la Ciudad. Estas “heridas” encuentran su remedio en un peculiar “hospital de estatuas” donde esculturas centenarias vandalizadas o desgastadas por el tiempo recobran su esplendor original. Desperdigadas en un taller al aire libre, que funciona en Palermo, decenas de esculturas de parques y jardines porteños esperan su turno para ser arregladas.

Con fotografías antiguas, un puñado de artistas trabaja no sólo para reparar el mármol roto, remover el aerosol de maliciosos grafitis y restaurar las huellas de años a la intemperie. También deben crear piezas faltantes, dedos, manos o pies que ya no existen sin traicionar la obra original.

“Tenemos un archivo fotográfico en el Departamento de Monumentos, nos guiamos con eso y también recopilamos fotos de Internet, de revistas”, explica Gabriel Ramírez, escultor y uno de los artistas encargados de esta delicada reconstrucción.

Si eso no alcanza, también hay fotografías de manos y pies que sirven de guía para respetar las proporciones para dar una segunda vida a estas obras de arte. “Acá está el corazón donde funciona toda la gente que cuida el patrimonio de todos los porteños en cuanto a monumentos y obras de arte”, explica Nicolás Quintana, director de Espacios Verdes porteño. Allí los especialistas trabajan “contra el deterioro natural que sufren los monumentos expuestos al aire libre y por vandalismo”, agrega.

Los ataques abundan en la Ciudad, donde bellas esculturas y delicados monumentos tuvieron que ser enrejados o cubiertos con un perímetro vidriado para evitar daños intencionales. Es el caso de la fuente de “Las Nereidas”, en la Costanera Sur, obra de 1903 hecha en mármol blanco por la escultora Lola Mora, que debido a reiterados ataques, ahora sólo puede apreciarse a través de un vidrio.

Jorge Zakkur, coordinador del Departamento de Monumentos y Obras de Arte de la ciudad, trabaja en las reparaciones como si fueran sus propias obras. “Estas estatuas son hijos nuestros”, explica. “Nos lastima mucho que la gente no se dé cuenta de lo que estamos haciendo, de que el patrimonio es tan lindo y ha costado tanto trabajo hacer todo eso… y se rompe por nada”, lamentó.